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 Área de Conocimiento 7- Cómo Combinar Carteras

Mila y Loa-1

La arquitectura de tu patrimonio no termina con la selección de estrategias individuales. La verdadera pregunta es: ¿cómo integrarlas?

Después de estudiar ETFs indexados, identificar trampas, implementar buenas prácticas, comprender clases de activos, evaluar estrategias conservadoras (Browne, Dalio) y explorar posiciones satélite, llega el momento crítico: combinar estos elementos en un sistema coherente que responda a tu situación específica.

Esta área no trata sobre teoría abstracta. Se enfoca en la transición del conocimiento a la ejecución: cómo construir un núcleo conservador sólido, cuándo añadir posiciones tácticas, cómo rebalancear sin costes excesivos, y cómo evolucionar tu estructura a medida que cambian tus circunstancias.

📌 Disclaimer importante: Este contenido proporciona marcos conceptuales para organizar decisiones de inversión. No es asesoría personalizada. Tu combinación óptima depende de variables que solo tú conoces: horizonte temporal, tolerancia real al riesgo, situación fiscal, objetivos de liquidez. Ninguna plantilla sustituye el análisis de tu caso específico.

El Marco Core-Satellite: Tu Estructura Base

La estrategia núcleo-satélite no es innovación reciente. Es el enfoque que fondos institucionales, family offices y gestores profesionales han utilizado durante décadas.

Núcleo (70-80% del capital): Tu base conservadora. Aquí residen las estrategias probadas durante décadas: Permanent Portfolio de Browne (25/25/25/25), All-Weather de Dalio, o carteras simplificadas 60/40. El núcleo busca supervivencia en cualquier escenario macroeconómico, no maximización de rendimiento.

Satélites (20-30% máximo): Posiciones tácticas con fundamento. No especulación. Hablamos de sobreponderación en oro físico, apuestas en mercados emergentes específicos, exposición controlada a sectores tecnológicos disruptivos. Cada satélite debe tener una tesis clara y un límite de pérdida aceptable.

Marco Core-Satellite Tu Estructura Base

La arquitectura core-satellite resuelve una tensión fundamental: necesitas estabilidad para dormir tranquilo, pero también exposición a oportunidades asimétricas (baja probabilidad, alto impacto) que construyen patrimonio generacional.


Asignación Estratégica vs. Táctica: Dos Niveles, Una Decisión

Asignación estratégica: Defines qué porcentaje del patrimonio total va a cada clase de activo principal (renta variable, renta fija, oro, efectivo). Esta decisión no cambia por noticias semanales. Se revisa anualmente o cuando tu situación personal cambia radicalmente (matrimonio, herencia, cambio de residencia fiscal).

Asignación táctica: Dentro de cada clase, decides especificidades. En renta variable: ¿70% desarrollados, 30% emergentes? ¿Sobreponderación tecnológica? En renta fija: ¿Bonos gubernamentales o corporativos? ¿Qué duración?

Error frecuente: Confundir niveles. Cambiar tu asignación estratégica (de 60/40 a 80/20) porque leíste un artículo optimista sobre tecnología es un error de categoría. Las decisiones tácticas ajustan matices; las estratégicas definen tu perfil de riesgo fundamental.

Lo que funciona: Establecer rangos. Ejemplo: núcleo 70-80%, satélites 20-30%. Renta variable 50-70%, renta fija 20-40%, oro 5-15%. Los rangos permiten flexibilidad sin traicionar tu estrategia base.


Rebalanceo: La Disciplina que Genera Valor

El rebalanceo no es mantenimiento técnico. Es donde capturas valor.

Cuando el oro sube 40% en un año y representa ahora el 18% de tu cartera (objetivo: 10%), el rebalanceo te obliga a vender caro. Cuando la renta variable cae 25% y tu exposición baja del 60% objetivo al 48%, rebalancear significa comprar barato.

Tres métodos prácticos:

  1. Temporal (anual): Revisas cada 31 de diciembre, ajustas desviaciones superiores al 5%. Simple, predecible, funciona.

  2. Por umbrales (5-10%): Actúas cuando un activo se desvía más del porcentaje establecido. Más reactivo, potencialmente más eficiente en mercados volátiles.

  3. Con nuevas aportaciones: En lugar de vender, diriges nuevos ingresos hacia activos infraponderados. Evita fricciones fiscales, ideal si aportas regularmente.

El rebalanceo sistemático ha generado entre 0.3% y 0.5% anual adicional en estudios de Vanguard. No parece mucho, pero en 30 años con interés compuesto, esa diferencia puede representar decenas de miles de euros.

Advertencia fiscal: En España, rebalancear vendiendo posiciones con plusvalías genera eventos fiscales (19-28% según tramos). Prioriza traspasos entre fondos de inversión (fiscalmente neutrales) o usa nuevas aportaciones antes de vender ETFs con ganancias.


De la Teoría a la Hoja de Cálculo: Tu Plantilla de Implementación

Ningún sistema funciona si no lo monitoreas. Necesitas visibilidad.

La Plantilla Excel para Planificar Inversiones te permite:

  • Visualizar tu arquitectura actual: ¿Realmente tienes 70% en núcleo conservador o has derivado sin darte cuenta a 55%?
  • Simular cambios: ¿Qué pasa si incrementas oro del 10% al 15%? ¿Cómo afecta a la volatilidad esperada?
  • Calcular rebalanceos: Introduce valores actuales, la hoja calcula cuánto comprar/vender de cada posición.
  • Tracking temporal: Registra evolución trimestral/anual, identifica si tus satélites están cumpliendo sus tesis o destruyendo valor.

Las hojas de cálculo no son glamurosas. Pero la diferencia entre inversores que logran sus objetivos y los que improvisan suele reducirse a esto: tracking disciplinado.


Evolución Temporal: Tu Cartera a los 30, 45 y 60 Años

Tu arquitectura debe envejecer contigo.

A los 30 años: Puedes permitirte 80% renta variable (incluyendo satélites agresivos como tech, mercados frontera). Tu horizonte de 35 años absorbe volatilidad. El núcleo conservador puede ser 60/40 tradicional o una versión simplificada de All-Weather.

A los 45 años: Reduces renta variable al 65-70%. Incrementas bonos de calidad y oro. Los satélites se vuelven más defensivos: menos apuestas especulativas, más value stocks, REITs diversificados. El rebalanceo se vuelve sagrado.

A los 60 años (pre-jubilación): Núcleo conservador pasa a 80% del patrimonio. Permanent Portfolio completo o similar. Satélites limitados al 15%, altamente líquidos, sin exposición a activos ilíquidos o complejos. Prioridad: preservación sobre crecimiento.

Esta progresión no es automática. Depende de tu patrimonio acumulado (alguien con €2M a los 50 puede permitirse más riesgo que alguien con €200K a la misma edad), pensiones garantizadas, inmuebles, otros activos.


Errores de Combinación que Destruyen Valor

1. Solapamiento inconsciente: Tienes un ETF World en el núcleo (60% USA) y un satélite 100% S&P 500. Tu exposición real a USA es mucho mayor de lo que crees. Solución: Usa herramientas como Morningstar X-Ray para visualizar exposición real por geografía/sector.

2. Satélites que se convierten en núcleo: Compras 5% en Bitcoin como apuesta táctica. Sube 300%. Ahora representa 15% de tu cartera y no rebalanceas porque "está funcionando". Consecuencia: Tu perfil de riesgo ha cambiado sin decisión consciente.

3. Rebalanceo excesivo: Ajustas cada desviación del 2%, generando fricciones fiscales y costes que superan los beneficios del rebalanceo. Regla práctica: Umbrales mínimos del 5%, máximo 2 rebalanceos al año salvo eventos extraordinarios.

4. Complejidad innecesaria: 15 líneas diferentes en la cartera porque "más diversificación es mejor". Realidad: 5-7 posiciones bien elegidas proporcionan el 95% de los beneficios con fracción de la complejidad administrativa.

5. Ignorar correlaciones: Todos tus satélites son tech de alto crecimiento. Cuando el sector corrige, tus "diversificados" satélites caen en bloque. Aprendizaje: Diversificación real requiere activos con correlaciones bajas entre sí.